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Mostrando entradas de mayo, 2024

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Azúcar o Endulzante "¿Azúcar o endulzante? En cada decisión hay un universo de sabores. Click tras click, nuevas sensaciones. Sorbo a sorbo disfruta distintas rutas de historias y poemas interactivos a la temperatura perfecta y distintas tazas, como Instagram y Twitter . Deja que se revuelvan, todos tus sentidos.   

Índice de Azúcar o Endulzante

Nauseabundo, pero glamour . Mi vida en sus labios . Sin corazas . Noche 328 . Una canción cliché . Martina, mentira, mentira . Murmullo . Soneto culpable . Artífice eternidad . Éxtasis . Aquel encuentro . Destellos nocturnos . Inés y Ricardo . Borrachos de insomnio . Cal . Sombra de mar . La maleta del pecado . Sinfonía de la desolación . El café y la neblina . Carta a ti que no volviste . Pero no me acuerdo... . Exceso de Clonazepam . Reír último . Homónimos . MEC-215 . La peluca despertó . Non estás soa . 23 de diciembre . La señora Demifén . Me las di de detective en Navidad . Instagram X

Me las di de detective en Navidad

  Sobraban testimonios de quienes decían haberlo visto. Unos decían que aparecía por la noche, otros que solo se dejaba oír. Los comentarios sobre su gordura eran relativos y la base de su alimentación era todo un misterio. Según mi mamá ni siquiera existía físicamente, pero mi papá decía que había que ir a buscarlo a la  calle minutos antes de medianoche. Lo que nadie me había dicho, es que el Viejito Pascuero podía usar anteojos de sol.       Cuando este personaje entró a mi sala de clases, yo tenía siete años. Todo el curso estaba atento a la entrega de los regalos con algún doble del señor ese que vive en el Polo Norte. Discutíamos a ratos si el que veríamos era el original o no, pero lo importante era la foto y el regalo. Cuando cruzó la puerta, brotaron todas mis dudas. ¿Por qué no era tan gordito ni tan canoso como estaba acostumbrada a verlo en todas partes? Este era bajo como mi papá y delgado como mi papá. Bajo el gorro colorado tenía el p...

La señora Demifén

       La señora Demifén dijo que ella misma compraría los vinos *. Era la cena de aniversario de bodas, pero al llegar a la vinoteca, se vio seducida por el encanto de las catas gratuitas y olvidó por completo su misión inicial.      Entre risas y charlas animadas, se sumergió en la experiencia sensorial del vino, probando diferentes variedades y dejándose llevar por la alegría del momento. Sin embargo, cuando finalmente decidió adquirir unas cuantas botellas, su entusiasmo se desvaneció al darse cuenta de que había dejado la cartera en casa.      Con una sonrisa nerviosa, trató de explicarle al dueño de la tienda su situación, pero este, lejos de comprender su dilema, se mostró inflexible y exigió el pago inmediato. Ante la negativa de la señora Demifén, decidió llamar a las autoridades.     Atrapada en una encrucijada entre el disgusto del vendedor y su propia incredulidad, la noche tomó un giro inesperado cuando la po...

23 de diciembre

En la quietud del día, sin sobresalto, se oculta un susurro que apenas entendí, Hoy no pasó nada *, en el silencio me perdí, y si algo ocurrió, se ahoga en mi sobralto. Es mejor callar lo que quedó en asfalto, pues la mente divaga, en la sombra me vi, en el enigma del tiempo, un suspiro huí, en la penumbra del alma, el secreto, un halto. Si pasó algo, se esconde en el abismo, un eco lejano en el eterno río, que apenas vislumbro en la bruma del ser. Como detectives salvajes, buscan certezas, en el rastro perdido de esas extrañas piezas, en el  laberinto del tiempo, sin entender. *"Los detectives salvajes", Roberto Bolaño.

Non estás soa

      En una aldea olvidada de Pontevedra, la partera halló a María, lágrimas de desamor empapando su rostro. "Su hijo llegará pronto", anunció Emilia.    María suspiró, sintiendo el vacío del abandono. Entre contracciones, confesó su dolor por el amante fugitivo. Emilia escuchó en silencio, empática. Con ternura, le ofreció una sonrisa reconfortante. "Non estás soa", murmuró.     El bebé gritó por primera vez ante el mundo, pero María, abrumada por el dolor, huyó sin mirar atrás, abandonando a su hijo. En ese instante, Emilia cogió al niño y le cantó " La perdiz duerme en el trigo  escuchándola latir.  No te turbes por aliento,  ¡duérmete apegado a mí! "*     La partera juró cuidarlo con el mismo amor que María no quiso brindarle. No sospechó jamás, que en cuanto aprendió a caminar, el chico se fue sin jamás aparecer. *"Apegado a mí" - Gabriela Mistral.

La peluca despertó

  27 de octubre de 1998      Ayer desaté un conflicto sin precedentes . Me aventuré por un callejón olvidado y encontré una librería antigua. En su interior, entre montones de libros polvorientos, descubrí una peluca de colores brillantes. Junto a ella, una nota desgastada decía: "Quien posea esta peluca, tendrá el poder de unir o dividir". Pensé que era una broma de algún crío y me la llevé.      Decidí pasarle la peluca a mi amigo Eduardo, un ingeniero que siempre ha pasado desapercibido entre sus colegas y se esforzaba muchísimo por cambiar la situación. Al entregársela, una energía inexplicable recorrió su cuerpo y su presencia se volvió magnética, atrayendo la atención de todos en la oficina.     L a peluca, sin embargo, también atrajo la envidia y la codicia. Los abogados de un prestigioso bufete liderado por un tal Tomás Retenfri vieron en ella una oportunidad para consolidar su poder. Por otro lado, los periodistas de la agencia...

MEC-215

  De las instrucciones a la obra: un torbellino de emociones. Lo importante es recordar que "c uando manda el corazón, s iempre, siempre manda el amor ".

Homónimos

  ¡Obvio que sé qué es Chile ! ... o alguno de esos , po, ¿cachay?

Reír último

  El amor de una madre al ver a su hijo es el sol que ilumina su vida. Y la luna que le grita que ella aún existe.

Exceso de Clonazepam

  Si con ansiedad imaginas catástrofes, vete a dormir .   Wake me up when september ends.

Pero no me acuerdo...

  Retornos y laberintos , laberintos  fugitivos . Amnesia voluntaria, un nuevo despertar.

Carta a ti que no volviste.

Querida (y dolorosa): El silencio me ensordecía. La petición que te hice se había cumplido al pie de la letra. Distancia. Mi mundo parecía girar frenético, en una tormenta caótica de posibilidades que se estrellaban contra la cruda realidad . Aquella realidad. Esta realidad. Me atormentaba pensar en lo fácil que parecía para ti manejar la situación. Comprensión, incredulidad, indiferencia, empatía, amor. Eran demasiadas las razones posibles. ¿El camino hacia el vacío o la senda directa hacia la plenitud que tanto anhelaba? Quizás ya la había encontrado. Tal vez la había perdido en algún momento y era ahora el momento de recuperarla. Arriesgarse a sumergirse en lo desconocido. El recuerdo de tu perfume, de tu cabello y de tus sonrisas desbarataba cualquier intento de coherencia. Nuestro primer y único encuentro había sido suficiente para poner en tela de juicio su propia existencia. O quizás no. El transcurrir de las horas, tan anheladas para alcanzar la estridente revelación, estuvo m...

El café y la neblina

La cafetería parecía el sitio perfecto para decantar entredichos. Un espacio público sin cabida aparente para alborotos y con la comodidad suficiente para sacar de la garganta todo lo que ambos habían almacenado por varias semanas. Eligieron una mesa pequeña junto a la ventana y se sentaron mirándose tan cómplices como antes, tan desafiantes como el presente y mucho más cuerdos que después. Inés sacó de su bolso un sobre y se lo entregó. Ricardo lo abrió y reconoció enseguida el contenido lleno de pasado. Agradeció en voz muy baja y lo guardó nerviosamente para nunca más nombrarlo. Respiró profundo, tomó el rumbo de la conversación y por eternos minutos divagó sobre actualidad, deporte, música y otros temas, de los que Inés ninguno comentó. Paulatinamente su expresión se tornó seria, tensa, decepcionada. Le apremiaba conocer la verdad. Justo una hora desde el inicio del sordo monólogo, Inés cogió su bolso con decisión, se levantó y caminó a la salida. Ricardo replicó su actuar intentan...

Sinfonía de la desolación

En el reino de Thalasia, una extraña calamidad azotaba las tierras, pero no como una enfermedad física, sino como una melodía misteriosa que se propagaba por el aire. Se decía que este cántico tenía el poder de sembrar el caos y la desesperación en los corazones de los habitantes. Los aldeanos, cautivados por la melodía hipnótica, se veían arrastrados por una danza macabra y sin fin, mientras resonaba en cada rincón del reino. Nadie sabía de dónde provenía ni quién la había iniciado, pero su influencia era innegable, llevando consigo la desgracia y la ruina a su paso. En medio del caos, los elfos del bosque de Arlenor, con sus oídos agudos y su conexión con la naturaleza, fueron los primeros en percibir la oscura canción . Conocedores de antiguas leyendas, se unieron a la lucha para detener la propagación del mal. La Reina, una majestuosa minotauro de poderoso coraje y sabiduría, lideraba con nula determinación la batalla. Elfos y humanos no confiaban en ella, mas no podían abandonar...

La maleta del pecado

La hermana Mercedes arrastra a duras penas una maleta desgastada y su corazón desbocado la obliga a no claudicar. Otra monja la observa con recelo entre las penumbras del alba. Pareciese que huye, pareciese que roba. Con la prisa sobre sus hombros, la hermana Mercedes tropieza y suelta la maleta. De ella cae un objeto, mas no advierte la pérdida de su carga y abandona a paso firme el convento. Su compañera en tanto, brinca rápidamente para recoger el objeto. Ante sus ojos no encontró un lujoso cáliz, tampoco ropa ni figuras religiosas... sino una mano putrefacta. Cuando todas las religiosas salieron al pasillo para la oración matutina, vieron entre gritos gregorianos de horror las huellas sangrientas de las ruedas de la maleta. La madre superiora inspeccionó la habitación vacía de la hermana Mercedes, en cuyo armario aún quedaban harapos de la casulla del padre Elías. La única testigo de la fuga había guardado en su bolsillo la mano del crimen durante horas. La apretó con escandalos...

Sombra de mar

En la playa en la noche solitaria, el payaso divaga bajo el firmamento, escuchando el rumor del mar, atento, y una sombra emerge, misteriosa y aria. Bajo el manto estrellado, su corazón vibra, quemando un presentimiento en su pecho, y juntos vuelan hacia lo escabroso , lecho de sueños rezurcidos, donde el temor suspira. En el mar sus pecados ya se funden, navegando entre desvelos y esperanzas, mientras la espuma oxida el bote, al fondo. Y dudan, sus destinos retuercen, en un bullicio eterno con nuevas danzas , el payaso y su amada, en clamor profundo.

Cal

  Te ciegan sus rincones olvidados del deseo y del canto huyes con su cal en tu pulmón .

Borrachos de insomnio

  Borrachos de insomnio perdidos en folios movedizos. La quietud apagada, la malévola hecatombe .

Inés y Ricardo

  Una sola sonrisa mutua bastó para iniciar un diálogo apabullante entre los labios de Inés y Ricardo . Se convirtieron en un torbellino de dimensiones paralelas donde por largos minutos primaron al unísono la verdad , el juego, la piel y las oportunidades por venir .

Destellos nocturnos

  Salió al balcón a mirar la ciudad de noche . El vértigo lo hizo titubear, pero se apoyó en la baranda para emborracharse con la aventura de ver en lo profundo. Callejones, parques, intrigas... El llamado de Mariana rompió su ensueño y lo condenó a dormirse con ronroneos de resignación sobre las piernas de su ama.

Aquel encuentro

El semáforo en rojo pausó tanto su caminar como sus latidos. Todos los recuerdos , temores, llantos y anhelos incumplidos estaban del otro lado de la calle. Pensó en escabullirse entre la muchedumbre o desandar sus pasos, pero la luz verde y el frenesí de la gente forzaron un rápido actuar. Era el momento de reencontrarse con aquel reflejo del escaparate y llegar a destino .

Éxtasis

Seré contradicción , seré éxtasis , seré sabiduría, seré real y seré un nuevo invento , porque "poesía eres tú" y con poesía soy yo .

Artífice eternidad

  Y de tus ruines ojos zambullidos en quizás, se hunde el brote y tira artífice eternidad.

Soneto culpable

Me embaucas con la brisa de los vientos, clamas la métrica de mi piedad. Te enfrento con doradas nubes de sal mientras mastico humillado carbón. Que ni temes ni cuentas tus finales, aquel verso, relámpago vital. Que sepulto tu vuelo fundador y mi gélida espada dudas siembra. Exculpa ya ese temblor de tus plumas, Exculpa ya el acero de mi sol , Exculpa ya nuestras libres condenas . SON - ETO lógicos gritos agrestes, once las insignes cerraduras son. Desmaleza tu pincel aguamar.

Murmullo...

El murmullo de sus recuerdos sonaba en Sol , pero estaba condenado a ser bucle efímero  de poesía ya escrita .

Martina, mentira, mentira

Me llamo Martina y nunca miento. Amo leer y odio los deportes. Cuido mis cosas y de mí. Mentira, mentira, soy Martina y siempre miento . Mentira, mentira, soy Martina y siempre miento. Miento en papel , miento en voz alta. Miento, porque odio leer y amo gritar. Miento, porque rompo cosas y no lo digo. Miento, porque soy Teresa y no Martina. Mentira, mentira, soy Teresa y nunca miento . Nunca miento, porque son solo cuentos . Soy Teresa y siempre miento.