El semáforo en rojo pausó tanto su caminar como sus latidos. Todos los recuerdos, temores, llantos y anhelos incumplidos estaban del otro lado de la calle. Pensó en escabullirse entre la muchedumbre o desandar sus pasos, pero la luz verde y el frenesí de la gente forzaron un rápido actuar. Era el momento de reencontrarse con aquel reflejo del escaparate y llegar a destino.
Elegir entre dos opciones aparentemente sencillas, nos abre un sinfín de sabores e intensidades posibles. Y tu lectura, ¿con azúcar o endulzante? Deléitate sorbo a sorbo con estas historias a temperatura perfecta.


