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La señora Demifén

 

    La señora Demifén dijo que ella misma compraría los vinos*. Era la cena de aniversario de bodas, pero al llegar a la vinoteca, se vio seducida por el encanto de las catas gratuitas y olvidó por completo su misión inicial.

    Entre risas y charlas animadas, se sumergió en la experiencia sensorial del vino, probando diferentes variedades y dejándose llevar por la alegría del momento. Sin embargo, cuando finalmente decidió adquirir unas cuantas botellas, su entusiasmo se desvaneció al darse cuenta de que había dejado la cartera en casa.

    Con una sonrisa nerviosa, trató de explicarle al dueño de la tienda su situación, pero este, lejos de comprender su dilema, se mostró inflexible y exigió el pago inmediato. Ante la negativa de la señora Demifén, decidió llamar a las autoridades.

   Atrapada en una encrucijada entre el disgusto del vendedor y su propia incredulidad, la noche tomó un giro inesperado cuando la policía la llevó a la cárcel por "robo de vinos en estado de ebriedad". Pasó la noche en una celda fría y sombría, reflexionando sobre la ironía de su situación mientras su esposo la esperaba en casa, ajeno al caótico desenlace.

    Lleno de sospechas y resentimiento, el esposo decidió ahogar sus penas en alcohol, convencido de que su esposa le era infiel en ese mismo momento. En la oscuridad de la noche, el sonido del viento golpeando las ventanas era el único eco de la tristeza que llenaba su corazón.


*"La Señora Dalloway", Virgina Woolf.

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