En la quietud del día, sin sobresalto,
se oculta un susurro que apenas entendí,
Hoy no pasó nada*, en el silencio me perdí,
y si algo ocurrió, se ahoga en mi sobralto.
Es mejor callar lo que quedó en asfalto,
pues la mente divaga, en la sombra me vi,
en el enigma del tiempo, un suspiro huí,
en la penumbra del alma, el secreto, un halto.
Si pasó algo, se esconde en el abismo,
un eco lejano en el eterno río,
que apenas vislumbro en la bruma del ser.
Como detectives salvajes, buscan certezas,
en el rastro perdido de esas extrañas piezas,
en el laberinto del tiempo, sin entender.
*"Los detectives salvajes", Roberto Bolaño.
