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Mostrando entradas de abril, 2024

Una canción cliché

Podría decir que todo me recuerda a ti, pero el problema es que no te has ido. Quisiera pensar que eres solo un fantasma amenazante de los peores días, pero sigues ahí, sigiloso entre las sombras. Me gustaría poder escribir algunos versos de lágrimas y sufrimiento para acompañarlos de unos cuántos acordes simples y así fueras una mala y olvidable canción cliché .  Sería mucho más sencillo poder salir a la calle y caminar hacia un rumbo nuevo, pero destruiste tanto, que en cada respiración están tus huellas . Provocaste largos días, semanas y meses de soledad y oscuridad. También quebraste corazones, apagaste ilusiones, ahogaste el canto de miles a tu paso y con ellos el de quienes los amaban. Una agresión tan profunda que desbarató el significado de normalidad y de estabilidad. ¿Y quién podría haberlo impedido? Estuviste ahí sonando en bucle en cada conversación, en cada noticiero, en cada respiro. Todos decían que cuando te fueras aparecería un arcoiris y viviríamos en un etern...

Noche 328

     Se levantó de un salto. Encendió la luz y miró por la ventana. Su pijama estaba sudado. ¿Otra vez? Ven a acostarte, debe ser una de sus bromas- dijo Víctor y se tapó con la manta. Juliana se acostó y apagó la luz. Se revolcó varias veces en la cama y nuevamente se levantó. Se tienen que ir ya mismo, ¡te lo suplico! - dijo ella con lágrimas sobre sus mejillas - Tienes que parar esto. ¿Cómo no te va a importar que lleve tanto tiempo sin dormir ?  Ahora andan preocupados de hacerte bromas, ¿crees que me tomará en serio? - contestó Víctor. Juliana golpeó la cama con sus puños. Él se puso de pie, se tomó la cabeza con ambas manos y caminó hasta la sala de estar. Ella lo siguió. ¡Ya me cansé! Toma todas tus cosas y vete ya de este departamento - dijo Víctor y dejó un momento de silencio. ¿Viste que no respondería?  No, Juli. Te lo digo a ti. Ya no soporto más tu pelea imaginaria con … ¡¿ Imaginaria ?! O sea que nunca me has creído. ¿Entonces te casaste con una...

Sin corazas

Y  de mis sueños respira su alma Y en su ventana mi faro le espía. Memorias asfaltadas de ausencia y de preguntas que no florecen. Y de impulsos se abre el barranco Y de frenos se acalla el vacío. Que su paisaje me da cobijo Pues mi río le quema la voz. Y sin desembocaduras nadamos Y sin corazas levitamos. Andando sobre cenizas somos dos fantasmas fingiendo morir .

Mi vida en sus labios

            Ella era la mujer más linda que había visto nunca. Me eligió decidida y me tomó con sus delicados dedos para que la vendedora me pusiera en una bolsa.       Al oscurecer me llevó a su habitación. Sus labios eran el lugar más electrizante en el que quería estar para siempre . A medida que me deslizaba para fundirse con mi tono N° 245, tuve que contener todos mis impulsos para no derretirme. Supe que la amaba desde el primer trazo desde el arco central hasta las comisuras y que me habían fabricado únicamente para ornamentar su boca.  Me envalentoné y le apliqué mi producto sobre las llamas de su boca con fuerza. Nuestro encuentro culminó con un sonoro beso que lanzó frente al espejo para comprobar que el resultado era satisfactorio.      Eso pensaba, hasta que apareció él. La traía tomada por la cintura y le besaba el cuello. Ella no se resistía, aunque tampoco se veía dichosa. Se lanzaron a la cama y t...

Nauseabundo, pero glamour

     La purpurina de su sonrisa hechizaba muchísimo más que las lentejuelas de su ajustado vestido azul. Sus extensas y voluminosas pestañas le peleaban atención al rojo estruendoso de sus labios . Su mirada despertaba con la danza de sus párpados tornasol con el reflejo de los focos. Solo con estar de pie sobre el escenario, palpitaba la libertad de ser esa Fernanda atrevida y de aterciopelado cantar.      Podía ocultar, bajo cada pincelada de rubor, los estragos que el tabaco y las lágrimas habían dejado en su desértica piel. Había cortado las cadenas con que la testosterona, la humillación y la culpa le condenaban a la desdicha, a cambio del aborrecible clamor que esos hombres borrachos podían ofrecer desde el público. A cambio de existir. A cambio del Emilio que nunca más volvería a ser.     Un hombre ballenesco cuyo torrente sanguíneo expelía incontables noches de atentados a la sola existencia, se levantó al finalizar la segunda canción...